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victor prieto

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Seria demasiado largo de contar, y no pretendo aburrir a nadie
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Las locuras de Victor y otros chismes

May 02

Vendido

Hola. Se que habra quien pueda considerarlo traicion, pero me paso al blog. Seguire comentando aqui de vez en cuando, pero ahora mi lugar principal sera http://www.arribavidemalalibre.blogspot.com/
Gracias por la fidelidad.
Volveremos.

April 29

Hate. Fate. (y II)

"Asi que era eso, se habia acabado de verdad. Me quede acojonado, en serio. Fue un momento tan brutal como cuando escuche por primera vez Funeral For a Friend, la de Elton John, y me quede media tarde pensando sobre el verso que decia love lied bleeding in my hands. Cuando los tres aviones volvieron a pasar haciendo un arco de cientoochentagrados [media vuelta y aluminio en las alas], me gire y el tipo ya se habia ido. Daba igual, ya no le necesitaba. Comence a andas aun un poco en estado de shock, pero sabiendo perfectamente adonde tenia que ir. Rodee lo que habia sido, no demasiado tiempo atras segun mis noticias, el palacio, sin recrear demasiado la vista en las piedras amontonadas y el tejado ahora luminoso, por los cientos de huecos que presentaba, mas que nada. Una pena, habrian pensado algunos. Yo pensaba en como podia llegar a mi coche antes de que las cosas se terminasen de torcer definitivamente para mi. Hice uso por tercera vez en la semana del telefono movil.
- Vale, ellos tenian razon. O al menos no me engañaban. No esta aqui, no la tienen. Si la tuvieran, dudo que esto estuviera asi.
- ¿Que vas a hacer ahora?
- Yo que se, me vuelvo a casa; alli todo es mas facil, me va mejor.
- Supongo que no nos veremos mas. Buen viaje, hasta siempre.
- No, hasta siempre no. Vente conmigo.
Se rio, con carcajada profunda y sincera.
- Tio, no soy Ingrid Bergman, no me toques la moral. Este es mi mundo, mi ciudad, yo me quedo. Tu solo viniste por una razon, y tu razon ya no esta; ahora largate.
La plaza olia a humedad, el aire olia a humo y eucaliptos, la tarde si iba quedando fria. Yo mi iba quedando mas tranquilo.
- Cuidate, ok? Y llama de vez en cuando.
- Bah, si no te he llamado antes es porque tuvieron cortado el telefono durante las peores epocas, pero ahora todo ha acabado, y..
- Ya, ya lo se, -interrumpi impaciente- y yo no lo habia visto.
- No te preocupes, siempre fue una causa justa. Suerte con lo que te propongas.
Me monte en el R5 y al mismo tiempo que metia primera empezaron a caer gotas de esas finas como si pasasen a traves de un difusor en las nubes. Di el limpiaparabrisas y deje las luces apagadas. Eran las cinco de la tarde, que me matase quien quisiera. Segun salia por la autovia, llena de baches y vacia de trafico pesado, habia quien empezaba a colgar los carteles de la victoria, y yo pense con algo de desconsuelo que ojala no colgaran a nadie todavia. Porque asi acaban las cosas, los que ganan tienen el derecho a colgar. Carteles y cuellos. Mundo de mierda, y yo ponia el Renault a cientocincuentaporhora. En sentido contrario empezaban a regresar los tanques, y los blindados, sucios de barro algunos, impolutos otros.
Llegue a casa a las cuatro de la mañana, menos de veinticuatro horas despues de salir de alli. Mi madre me tenia puesto algo de comida sobre la mesa de la cocina. Sin mas hambre que un poco de pan, me acoste, y me quede despierto mirando boca arriba la oscuridad encima de la cama. Que cosas, a la mañana siguiente en clase contaria, a quien me preguntase, que otra vez habia ido a buscar la ilusion en una revolucion a unos cientos de kilometros de casa, y tampoco alli estaba.
De mayor [de mas mayor], volvi a pensar, seria corresponsal de guerra. O de deportes."
April 28

Hate. Fate.

Para quien necesite la mejor suerte del mundo.
"Eran otros tiempos, yo no me quitaba el anillo para escribir, y me remangaba la manga izquierda, con lo que al final siempre me quemaba el hombro y me llenaba la mano de tinta negra. Lo recuerdo con bastante claridad, tarde de primavera aun fria [por capricho] el poniente inflado de nubes rojas y llamas en Bagdad. Y una sola llamada en el telefono movil, que en aquellos años era negro y no cabia en la palma de la mano.
- Ha muerto, o se la han llevado. Pero ya no esta aqui.
Mierda, asi que era verdad lo que decian. Tanto tiempo esperando, y entonces...¿que? Yo, en aquellos tiempos, no era de los que se rendia facilmente, asi que subi de un momento a la habitacion y agarre mi mochila de cuero marron descolorido. Meti dentro un solo juego de ropa interior, un billete verde y grande, y mis gafas de sol. No necesitaba nada mas, que cosas. Como las casualidades estaban de mi parte, cruce la calle y me subi al R5 Copa Turbo  de mi hermana, aquel que mi padre odiaba porque decia que era una maquina de matar[se]. Pero no me mate, y eso que fui a ciento ochenta durante trescientos sesenta kilometros, un deposito y medio. Vaya jodienda, pero vaya pepino. Llegue pronto, como de costumbre. Y me puse a dar vueltas, despues de aparcar el R5 en una esquina poco transitada, con algo de miedo a que me lo rayaran.
En la ciudad llovia, por pura costumbre, pero al menos nadie disparaba, con lo que me deje mas tranquila a mi madre, que se comportaba como si yo hubiera ido a cruzar la frontera. Mi padre me conto que una vez fue a ver un desfile con el abuelo, y que se asusto. Supuse lo que debio sentir cuando vi por primera vez los tanques delante de mi, sus cadenas devorando el asfalto como gelatina, su verde chapa de color mate, y sus cañones en horizontal mirando a las fachadas de los edificios grises, como el dia. Me refugie de la lluvia y del miedo debajo de unos soportales. Souvenirs  baratos. Miradas huidizas. Me recordo a Praga, pero sin ese tono frio del aire en las ciudades del este de Europa. Y recorde que no habia venido para ponerme a hablar, ni siquiera para ver pasar las horas. Y eche a andar [miedo a correr] calle abajo.
- Te esperaba. Llegas mas pronto que de costumbre. Faltan aun dos minutos para la hora.
- No pude soportarlo. Vi los tanques en las calles, y tu llamada, y termine por desesperarme.
- Gracias por venir.
- No, gracias por llamar.
Y asi empezamos a recorrer la ciudad. Habia lugares que echaba de menos, habia lugares que estaban de mas; habia lugares nuevos y lugares que ya no estaban. Me preocupo el hecho de que habian cerrado mi estanco preferido de la ultima vez, y me despreocupo el hecho de que Chez Manolo siguiera abierto. Eso, y el que no me saludara nadie por la calle, eran unas señales magnificas.
- ¿Por donde vas a empezar a buscar?
- Por los lugares comunes, como no.
Deje la mochila en el coche, cerre con llave, y fui a llenarme las zapatillas de barro a un parque. Me dijo que la habian visto por ultima vez por alli, asi que, supuse, algo habria quedado a la vista. Negativo, asi que me fui a su bar preferido, y me pedi con el billete verde su bebida preferida. Si bien no erqan horas, como me dio a entender con la mirada el camarero. Da igual, en una ciudad en guerra con un billete verde eres dios. Y acerte, el tio de la esquina me miro con cara de saber algo sobre mi cara, y sobre la bebida. Apure durante media hora. Y sali a la calle de nuevo, con el tio a mi espalda. Me di la vuelta descaradamente y lo salude.
- ¿Que has venido a hacer aqui?
- Matame o no me mates, pero no me jodas.
- No esta aqui.
- ¿En serio? Naciste para detective, chaval.
- Ponte como te pongas, no esta aqui. Buscas en vano.
Pasaron tres soldados a nuestro lado, que ni siquiera nos miraron, con desasosiego por parte de ambos.
- Podemos caer en cualquier momento. No me digas que no me vas a decir donde la escondeis. Vamos, no teneis nada que perder.
- Vete a rezarle a tu santo, y vete de la ciudad. No tienes nada que hacer, al menos no con nosotros.
- Entonces no la teneis vosotros, ¿no?
Vamos, ese era el hilo, ahora lo tenia. Desvié la mirada y vi pasar tres aviones en formacion por encima de las torres de la catedral hacia las colinas verdes. La cumbre de las torres estaba, en una de ellas, derruida, y en otra, ennegrecida del fuego de algun momento. Aquel sitio ya no era seguro. Solo entonces me di cuenta de que delante de la catedral ya no se erguia el tejado del palacio, y entonces sí que sentí miedo.
[mañana sigo y acabo]

April 27

Hey, hey, hey

Para el cesped recien cortado, y un amigo sobre las peñas. Sensaciones agradables de domingo.
"No es tan duro temer como ser temido, pensaban aquellos que corrian tras los indios con pistolas en la mano. Y por eso empezaron a dejar a los indios encerrados en sus reservas, confinados. Y los indios, desde lejos, veian el tren [negro y sucio mate entonces, blanco y reluciente ahora] escaparse hacia tierras del norte con su felicidad a cuestas.
- ¿Qué sientes? preguntaba Toro Sentado.
- Querido Sentado, siento no sentirme feliz viendo ese rail de hierro llevarse los sueños al norte, decia Pluma Roja.
- Amigo mio, no deberia ser asi. Se va, porque es necesario. Y sabes que, de uno u otro modo, nunca irias en el. No es para gente como tu.
Y se tumbo boca arriba a recibir el sol sobre su piel ya de por si morena, a dejar pasar el tiempo que en aquel entonces no se media en relojes calculadora adelantados cinco minutos, sino en arcos solares, tal y como los astrofisicos descubririan despues. Y los arqueologos. Pero esta historia no va por ahi. Sigamos.
- Siempre has sido igual, y siempre he sido igual. Siempre hemos sido iguales, y así nos va. Las flechas a mí se me acabaron hace tiempo.
-¿Y qué hay de la ilusión, Pluma Roja?
- La ilusión nunca se pierde -pobrecillos. En aquellos tiempos no habia quinielas, ni lotería de Navidad, ni play-offs.
- Me alegra oirte decir eso. Porque cada vez queda menos para el solsticio. Y ya sabes que el estío nos es favorable por tradición. No hay vide mala, sino malos estíos, como dijo tu santo abuelo, Ojo Dorado.
- Ah, el estío. Espero al solsticio como agua de primavera sobre los trigales verdosos y ansiantes de vida.
- Yo también. Por fin podremos montar las tiendas de campaña agusto, sin impedimentos.
- La tribu ya no es lo que era. Los viejos mueren mas, y hay menos jóvenes.
- Quedamos nosotros. Mira el río a tus pies.
- Sí, me deslumbra el reflejo. ¿Que quieres decir?
- Siempre tan cerrado, tú. Quiero decir, que podría ser peor. Podríamos caer por este abismo hasta el río.
- Joder, Toro Sentado. Yo seré cerrado, pero tú eres un tremendista. Esto se está desmadrando. ¿Nos vamos a casa?
- Sí, debería acabar de montar la tienda. Y a caballo.
- Probablemente sea todo lo que montes en mucho tiempo. La meseta está fatal. Y además reseca. Ya lo sabes, ancha es Alabama, y estrechas las navajas. Y las mujeres más aún.
- ¿Sabes, Pluma Roja? Tienes esa oscura capacidad para lograr que llegue a este sitio pensando en cosas oscuras y me vaya pensando en cosas más ligeras. Como mujeres, por ejemplo.
- No mientas, Toro Sentado. Es fácil pensar en mujeres. Lo difícil es reirse de la vida. ¿Ves el río?
- ¿Otra vez? Sigo sin entenderte si lo que vas a proponerme es que me tire.
- Cerrado de los cojones...La cosa es que el río es como la vida. Y tratas de cruzarlo, y hay olas, y viento. Y te cansas. Pero llegas al otro lado, y te propones volver. Y llegas cansado. Pero si llegas, llegas feliz. Y te acuestas esa noche cansado, pero feliz, y duermes bien bajo las estrellas.
- Sí, Pluma Roja, pero te vuelves a levantar sin haber mojado.
- Dios, hay gente que no tiene solución.
Y Pluma Roja y Toro Sentado se alejaron riendo por el camino abajo, mientras el sol caía poco a poco, y la tarde invitaba a pensar que aunque las semanas apaches tienen nueve días, gracias al cielo alguien inventó el domingo."
April 23

Me and my monkey

Para el tinto de Toro.
"-¿Y si nadie te cree que piensas hacer?
- Eso no tengo por qué pensarlo, es infalible. Casi tanto como el golpe. ¿Recuerdas? Paul Newman, Redford.
- Sí, me pasé media vida silbando esa canción, y después me rompieron la cara y no pude volver a silbar más.
- Vaya, una pena, lo siento.
- Bah, da igual, ahora tengo otras cosas mejores que hacer que silbar.
- ¿Tu otra media vida?
- No, no es tanto, es simplemente como divertimento. Ahora hago estupideces como contar las veces al día que digo una palabra.
- Sirve para algo?
- No, ya te he dicho que son estupideces. Hoy he dicho tres veces "estupideces". Dos a ti, y una esta mañana cuando me propusieron correr la maratón.
- ¿Correr la maratón? Madre del amor hermoso, sabía que hacías deporte, pero quizá es excesivo.
- Eso opiné yo. Por eso no participo.
- Genial. Nunca se sabe cuando puedes hacerte daño. Yo valoro demasiado mis piernas.
- Pero si no las usas para nada...ya casi ni andas.
- Bah, me ha podido la pereza últimamente. Pero  hace años me cuidaba bastante.
- En fin, allá tú; cuidate, que la salud es lo más valioso.
- Eso lo dice quien no tiene dinero suficiente para comprarla.
- No me toques la moral, sabes de sobra que...espera, ¿qué hora es?
- Las siete y veinte.
- ¡No llegamos! no llegamos...
- Entonces ya no hay prisa.
- ¿Y después qué? Me conozco la canción: "cuando llega la hora y ya no estás ahí...". Y paso, sencillamente paso.
- Pues nada, entonces vamos. Pero no me responsabilizo.
- Ya no me divierte esta clase de vida, todo el día de aquí para allá. Sinceramente, creo que me hago mayor.
- ¡Si estás de maravilla! He visto a muchísima gente peor que tú en esto mismo.
- No  negaré que esto tiene su encanto. Ves las cosas de una forma que nadie más podría verlas. La ciudad es nuestra de una forma incomensurable, la noche también lo es.
- ¿Entonces cuál es el problema?
- Entiéndeme. Seguir siendo basurero después de cuarenta y dos años ha acabado por matar mi ilusión. Aparcalo ahí a la derecha."
 
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